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Helga de Alvear: Cuando el amor guía al arte.

Soy de esas personas que piensan que nada de lo que ocurre en nuestra existencia es fortuito. Cuando miro en retrospectiva me doy cuenta de como pequeños o grandes acontecimientos, buenos o malos, han marcado mi vida e incluso le han dado un giro. Cada uno de ellos son eslabones que me han conducido al siguiente y eso es lo que me ocurrió hace poco con un e-mail que recibí.

Cuando comenzamos el proyecto “Cáceres en On” me puse en contacto  con diversas instituciones para animarlas a colaborar. Les pedía únicamente que nos aportaran información sobre su programación. Las respuestas, como os podéis imaginar, fueron diversas. Hubo quien directamente no respondió. Otros lo hicieron con muy buenas palabras pero, por ahora, se ha quedado en intenciones, y quienes no sólo decidieron participar sino que además nos animaron en nuestro propósito.

Entre estos últimos me llamó la atención uno especialmente.  Fue el de Mª Jesús Ávila, coordinadora de la Fundación Helga de Alvear.  Aunque breve, ya que tampoco había ningún motivo para extenderse, me pareció cálido y cercano. Muy alejado de las respuestas sistemáticas y frías a las que estamos acostumbrados por parte de ciertas fundaciones. Esa fue la semilla que hizo brotar mi curiosidad.

Todos hemos escuchado hablar de la Fundación Helga de Alvear. Incluso a veces parece que es su nombre propio . Me imagino que cualquier persona ,que entienda de arte o trabaje en ese campo, sabrá, sin ningún problema, quién es la figura de Helga de Alvear y que representa en el mundo del coleccionismo. Pero tengo la ligera sensación, que la mayoría de la ciudadanía cacereña, al igual que me pasaba a mi, desconoce la relevancia que tiene esta mujer y el alcance que supone que la ciudad de Cáceres albergue su Fundación. O quizás sólo sea yo.No estoy muy segura. En cualquier caso, cuando comencé a investigar al personaje  que se esconde detrás de este gran y desinteresado proyecto, me pareció una mujer fascinante, con la que me fue muy fácil empatizar por muchos motivos y admirar por muchos más.

Helga de Alvear, cuyo nombre de soltera es Helga Müller, nació en la ciudad de Kirn/Nahe (Renania-Palatinado) en Alemania. Durante 3 años estudió en el colegio Salem, al sur de Alemania, en el lago de Constanza . Ella quería ser pianista pero a su padre le pareció algo espantoso. Así que Helga decidió que tampoco estudiaría ninguna carrera y comenzó a aprender idiomas. Motivo que le llevó dos años a Suiza (habla perfectamente francés) y uno a Inglaterra, dónde su padre tenía oficina. En Londres visita museos y se acerca al arte clásico.

En 1957 viaja a España para aprender nuestro idioma y se queda definitivamente. Conoce al arquitecto Jaime de Alvear con el que contrae matrimonio en 1959 y fija su residencia en Madrid. Fruto del matrimonio nacen tres hijas, María, Ana y Patricia.

Pero como le ocurre a muchas mujeres, los hijos crecen y decide darle un nuevo rumbo a su vida.

El mejor amigo de su marido era Jose María Rueda, cuyo hermano era un pintor famoso, Gerardo Rueda. A través de él entra en contacto con los artistas del grupo de Cuenca y de El Paso  y conoce a Juana Mordó . Inician su amistad yendo de galerías. Las dos tienen una gran afinidad. Juana necesitaba a alguien que le ayudase en su galería y  comienza así su aprendizaje durante cuatro años

Estamos asistiendo a los primeros pasos de una mujer que se ha hecho así misma, empezando desde cero en el mundo del arte. Helga de Alvear reconoce que no tiene estudios ni una preparación específica en arte, pero siguió el consejo que le dio su padre “Tú puedes ser lo que quieras, pero si eres barrendera, que tu calle sea la más limpia” y sin duda lo ha logrado.

Pero no sólo es el inicio de una brillante carrera como galerista, con sus luces y sombras, sino que también  es el nacimiento de la colección privada de arte contemporáneo de mayor relevancia internacional de España y , sin duda, una de las más importantes de Europa. 

Su primera adquisición fue ,precisamente en la galería de Juana Mordó, una obra de Fernando Zóbel, que a día de hoy no conserva. Porque Helga de Alvear no concibe el coleccionismo como algo estático, sino como algo vivo y fluido. Su colección responde a su vida, sus vivencias y emociones, ya que como ella misma reconoce, a la hora de elegir la obras que formarán parte de ella, se deja llevar por el corazón y por su instinto.

Siempre he pensado que cuando te encuentras frente una obra de arte esta debe de remover algo dentro de ti, y creo que en cierta manera esta es la filosofía que ha guiado a Helga de Alvear.

Reconoce que cada una de las obras ,que están a la venta en su galería, tienen una historia de amor para ella. Apuesta por las piezas que más le gustan y no con la idea de que la obra vaya a tener algún día un valor económico. Lo cual me parece algo realmente admirable en un momento en el que la inmensa mayoría de la gente que invierte en  arte lo hace pensando en la revalorización que tendrá en un futuro.

Pero retomemos su historia que me parece muy interesante como ejemplo de una mujer que guiándose de su corazón y su instinto ha llegado lejos.

Como ya os he comentado, comienza su trabajo de aprendizaje junto a Juana al mismo tiempo que continúa con su gran pasión: el coleccionismo.   La galería tenía una gran deuda con siete bancos. Sin embargo en dos años consigue que quede limpia y empiezan a hacer nuevas exposiciones. A la muerte de Juana en 1984, toma las riendas. Durante 10 años sigue el modelo tanto artístico como de gestión de su mentora pero en 1990 da un nuevo giro. Dos acontecimientos lo marcarán:

–  Lleva a la feria de Basilea a Joan Fontcuberta y a Javier Vallhonrat, reivindicando de esta manera el lugar de la fotografía dentro del arte. Un verdadero paso hacia adelante. Aunque hoy en día nos parezca algo normal el reconocimiento de la misma como disciplina artística, en ese tiempo fue toda una rebeldía a lo establecido y desde luego un gesto que denota una gran clarividencia.

– Abre una nueva galería bajo su propio nombre. Un espacio de 900 metros cuadrados junto al Museo Reina Sofía.  En ese nuevo proyecto apuesta por la fotografía, el vídeo y la instalación, grandes desconocidos en aquellos años.

Actualmente es una de las galerías más sólidas y de mayor trayectoria dentro del país y con un gran reconocimiento a nivel internacional.  Lo que más me llamó la atención es su criterio a la hora de seleccionar las piezas de los artistas.  Reconoce que se deja guiar por su instinto. Decide exponer sólo lo que le gusta porque es la única forma de defenderlo. Quizás por eso no tenga miedo de apostar por artistas emergentes que a la larga han llegado a convertirse en valores seguros.

A día de hoy su colección privada comprende 2500 piezas de artistas nacionales e internacionales. La obra más cara que ha comprado son 17 dibujos del 92 de Marlene Dumas y su “cuenta pendiente”  la adquisición de alguna obra de Barnett Newman.

Pero Helga de Alvear no es sólo una gran coleccionista, una figura relevante en el mundo del arte o una luchadora con visión de futuro.  En mi investigación decubrí una mujer generosa, no sólo con el artista sino también con el espectador.

Como comenté en mi primera entrada, para poder amar algo, primero hay que conocerlo. Helga ,a través de su Colección, trata de acercar el arte al público de una manera desinteresada.  Por ese motivo , durante mucho tiempo, busca un lugar que albergue su Colección bajo ciertos criterios y finalmente encuentra ese hogar en Extremadura, en concreto, en nuestra ciudad. Así nace la Fundación Helga de Alvear, cuyo acceso es totalmente gratuito. Del centro podéis encontrar más información en su página http://fundacionhelgadealvear.es. Web que refleja  su personalidad : sencilla. moderna, bien organizada y con distintas secciones como la Biblioteca, Actividades y Formación y empleo, que acercan el Centro a la sociedad.

Actualmente podemos visitar la exposición “Sobre papel” compuesta por 285 obras y comisariada por Estrella Diego.

Resumiendo, resulta refrescante encontrar ,que en un mundo como es el del Arte lleno a veces de postureo y clichés, descubramos la figura de una mujer, que guiada por su corazón haya llegado tan lejos y en su amor por el arte nos preste su Colección con el único interés de que aprendamos a amarlo como ella lo hace.

Sin duda uno de mis referentes a partir de ahora

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